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El "bum bum" de Anitta: un fenómeno brasileño en el centro de la revolución feminista

Bogotá, 25 de febrero de 2018.- Le das play y ahí está ella o, más bien, una parte de ella, sensual y celebrada. A bordo de un shorcito rojo del que asoma la tanga animal print, mueve airosa el trasero en el video de Vai Malandra (Vamos chica mala/bandida), bacanal de funk y erotismo en las terrazas de Vidigal, una favela desde la cual se ven algunas de las mejores postales de Rio.

Getty Images
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En este video, Anitta -a punto de cumplir 25 años, pelo largo y trenzado, piel morena, uñas largas y curvas- aparece como un fenómeno que le hace un tajo transversal a las clases sociales en Brasil y desafía todo prejuicio. Desde su lanzamiento, a fines de diciembre, el video fue visto más de 210 millones de veces y el tema resultó el más escuchado en portugués en Spotify, en todo el mundo. Pero el culo de Anita dice mucho más que esos récords.

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Capturado en primerísimo plano y sin photoshop por pedido de su dueña, la imagen del bum bum confirma que Anitta no solo tiene un físico descomunal sino que, como el resto de las mujeres reales, tiene celulitis. Y estrías. A contramano de la convención, su decisión de prescindir del photoshop y mostrarlo al natural no espantó a nadie y, por el contrario, enamoró a todos convirtiendo su osadía en un gesto inspirador.




"Anitta, el 100% de las mujeres brasileñas te agradecen", fue uno de los mensajes en las redes. "Nunca sentí tanto orgullo por una cantante brasileña", tuiteó otra.



"Mi voluntad era decir que aunque muestro la celulitis, el clip no deja de ser bonito, sexy, sensual. Sabía que ese era el mensaje que quería dar, pero no sabía que la conmoción iba a ser tan grande. Tomé mi culo como es, no usé retoques,no quise trucos de video para adelgazarlo ni que quitaran la celulitis. Esa escena es mi forma de trabajar la autoestima femenina", dijo, cuando le preguntaron.

"No soy perfecta y quería que las mujeres se identificaran con eso", razonó la muchacha que es imitada en su país por mujeres de todas las edades, fascinadas por su figura y por su estilo. Todas quieren hacer el quadradinho (equivalente al twerking o perreo) como ella, ese baile en el que la mujer quiebra la cintura para agitar el trasero a derecha y a izquierda, arriba y abajo. Un ejercicio que "permite" apoyar un vaso en esa singular mesita de carne y hueso. Y de esto habla también la canción, cuya letra camina en el delicado precipicio que se abre entre la picardía y la vulgaridad.

En el video, Anitta -acompañada por el norteamericano Maejor y los brasileños, músicos Tropkillaz y DJ Yuri Martins de funk- recorre la favela al ritmo de la canción más pegadiza del mundo. Tumbonas de plástico, mesas de pool, gallinas, piletas de plástico, gorras con viseras y cabezas rapadas en los muchachos. Banderas verdeamarelas. Tatuajes infinitos y gordos collares dorados sobre los pechos masculinos; aros descomunales, microbikinis de cinta adhesiva y tacos altísimos, en los cuerpazos de las mujeres: esa es la postal de una celebración marginal y popular. Todos se miran y se tocan o se dejan tocar. En este paisaje reina el cuerpo aceitado de Anitta, diosa indiscutida de la "civilización del culo", como llamó a mediados de los 60 a la actual era de cuerpos en exhibición el personaje de Pierrot le fou, de Godard, que interpretaba Jean Paul Belmondo.



Anitta se muestra y se ofrece, nada en ella inspira la idea de sometimiento. La letra de Vai malandra es fuerte, lasciva. Su gesto de no dejarse retocar la cola para el clip parece una respuesta a los reclamos de décadas de las defensoras de los derechos de las mujeres.

Hay feministas, intelectuales y activistas de izquierda que ovacionan a Anitta por el video, por lo que muestra y por cómo lo muestra. Aunque existen, son escasas en cambio las voces que la cuestionan y todas las críticas llegan por el lado de quienes se indignan porque Anitta "se apropia" de los atributos de la negritud "cuando le conviene" y las que le atribuyen celebrar la "cosificación" y pinchar un momento excepcional de la militancia talibán feminista: son las mismas capaces de criticar a Jennifer Lawrence por aparecer en una foto con los hombros y una de sus piernas al aire en un Londres helado, mientras los hombres que la acompañan en la misma imagen visten ropa invernal.

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Con información de EFE y AP



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